Kynikos

no existen
precipicios ni fantasmas
y la noche es solo
un sueño del sol.
¿Si?

El año pasado en tu cumpleaños te compré una estrella de Murano. Nunca pude dártela, estuvo sobre mi cama desde entonces. Anoche abrí por primera vez en un buen tiempo la pequeña bolsa azul, y la encontré vacía. Alguien la había robado.

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